miércoles, 19 de junio de 2013

No good at saying sorry


¿Recuerdas cuando eran pequeños y mordían a otro niño "sin querer" en el recreo? El maestro decía ¡Pídele perdón! Lo decíamos pero no lo pensábamos porque el mocoso al que habíamos mordido se lo merecía. Pero cuando creces disculparse no es tan fácil, cuando acaban los días de recreo hay que decirlo en serio. Cuando eres [médico] perdón no es una palabra bonita, significa te estás muriendo, no puedo ayudarte o que va dolerte mucho.

Como [médicos] no podemos reparar nuestros errores y no nos perdonamos por ello, aunque son gajes del oficio, pero como seres humanos podemos intentar hacer lo que nos parezca lo mejor, reparar los errores aunque parezcan irreparables.

Lo siento, no siempre es suficiente, quizás porque se utiliza muchas veces, como arma, como excusa. Pero cuando lo sentimos y lo utilizamos como es debido, cuando lo pensamos… cuando nuestras acciones dicen más que las palabras… cuando lo hacemos bien, lo siento es perfecto.

Cuando lo hacemos bien, lo siento nos redime.

Aunque a veces es más fácil tirar la toalla al primer intento
¡Valiente osadía!

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